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Prefacio
@ 2006-02-10 – 17:58:32
Debido a una denuncia telefónica inicialmente anónima, que poco tiempo después se comprobó que había sido realizada desde un conocido club sadomasoquista local, el 6 de enero del 2000 una comisión policial ingresó en horas de la mañana en la conocida mansión de los Kawm en la calle de los Pescadores y Bajamar, en la próspera ciudad portuaria de Balth. Las autoridades judiciales se hicieron presentes en el lugar, y luego de infructuosos intentos para que alguien de la residencia atendiera sus requerimientos, ordenaron el allanamiento de la morada. Inexplicablemente, los efectivos de la seguridad privada que siempre custodiaban la mansión no estaban presentes. El hallazgo fue macabro. La pareja ocupante de la residencia, el multimillonario Ash Kawm, (hijo y único heredero del mítico Peter Kawm, descubridor y dueño de las más importantes minas de diamantes de África, fallecido en un trágico accidente de aviación hace más de dos décadas), y su esposa Victoria Dilsiu, (viuda de Horacio Shabb), habían sido brutalmente asesinados. Sus cuerpos, acribillados con un arma de fuego, habían sido luego horriblemente mutilados. Descartado el móvil del robo, habida cuenta que no se encontraron evidencias de faltantes de objetos de valor (que se encontraron en un grado inimaginable) las autoridades sospecharon de una motivación pasional. La investigación policial llevó a la búsqueda y posteriormente a la detención de Gabriela Shabb Dilsiu (hija de Horacio Shabb y de Victoria Dilsiu, y a su vez ex esposa de Ash Kawm) quien fue a la sazón acusada del doble homicidio. A los pocos días de su detención la mujer se confesó autora del doble crimen, y en consideración a las abrumadoras pruebas en su contra, fue sentenciada a la pena de muerte. Esa sentencia se cumplió el 2 de junio de 2001. Entre los elementos incautados en la vivienda, las autoridades judiciales hicieron hincapié en el hallazgo de extensos escritos, algunos relacionados, otros inconexos, aparentemente autobiográficos, relatos eróticos, ensayos y reflexiones que supuestamente eran de la autoría de una de las víctimas, el Sr. Ash Kawm, y que según la fiscalía comprometían a Gabriela Shabb Dilsiu. Estos documentos aparentemente contenían revelaciones sorprendentes. Una fuente reservada nos acercó una copia (lamentablemente incompleta) de los mismos, que hacemos pública por primera vez. Hemos intentado reconstruirlos, ya que el material que nos fuera cedido tenía algunos faltantes y estaba en parte desordenado, sin fechas ni foliado de las hojas.Hemos dividido la obra en dos capítulos.El primero, “Victoria”, encuentra su fin con la muerte del Sr. Kawm y su esposa, y suponemos que él es el autor. Del segundo, “Lapislázuli”, que narra acontecimientos posteriores a sus trágicos fallecimientos, desconocemos por completo su autoría, y su origen y significado constituyen un verdadero enigma. Creemos que en la tarea emprendida hemos seguido un criterio lógico, habiendo sido asesorados por peritos en la materia, pero no podemos asegurar que el orden de las páginas o de los extensos relatos registrados en el manuscrito reconstruido sea absolutamente el correcto. Como estamos persuadidos que el Sr. Kawm no escribía todos los días, siendo lo más probable que lo haya hecho sólo en los momentos más gravitantes de su vida, no podemos distinguir a ciencia cierta entre lo que falta y lo que en realidad nunca existió. Hechas estas necesarias aclaraciones, dejamos a los lectores la interpretación de esta reconstrucción, en la seguridad que hemos hecho todo lo posible para armonizar el conjunto sin alterar en lo más mínimo el contenido de los textos.